Hace un año más o menos me empecé a leer El arco iris de gravedad, de Thomas Pynchon. El otro día, por fin me lo acabé. Claro que durante todo este tiempo me he ido leyendo otras cosas, pero en fin, el dato en sí me parece significativo.
La pregunta que me hago después de semejante lectura es: ¿realmente merece la pena invertir tanto tiempo para leerse este libro? El mero planteamiento de la pregunta ya lleva consigo una respuesta o, como diría Antonio Banderas, los que necesiten más tiempo ya han contestado.
A El arco iris de gravedad le pasa como a otras obras artísticas (no sólo literarias); el concepto está muy bien cuando te lo cuentan, pero tener que asimilarlo entero ya no resulta tan chulo. En este caso concreto no faltan los alicientes. La historia abarca temas tan variopintos como el género bélico (está ambientada en la Segunda Guerra Mundial), el espionaje, el desarrollo de los cohetes V2 por parte de los nazis (de ahí viene el título, uno de los grandes hallazgos de Pynchon), fisiología, psicología, reflejos condicionados, ciencia ficción, escatología, esoterismo… esto sin olvidar otro de los grandes temas de Pynchon, las conspiranoias.
A todo esto se suma el atractivo que despierta la figura de Pynchon, un autor tan celoso de su intimidad que deja a Salinger como un exhibicionista sin pudor. Este secretismo incluso de qué aspecto tiene Pynchon ha sido celebrado por mucha gente, incluso por Matt Groening en Los Simpsons, donde el autor de El arco iris de gravedad ha salido convenientemente enmascarado. La idea de un autor que desaparece en beneficio de su obra sin duda resulta atrayente para muchos lectores, que se animan a la lectura de sus libros en busca de algún arcano.
Lo que sucede es que el autor introduce en El arco iris de gravedad cientos de personajes sin aparente orden –de hecho, el protagonista desaparece bastante antes de que termine la novela–, y ese desorden se hace extensivo al desarrollo de la acción, que mezcla perspectivas, puntos de vista, tiempos verbales y demás. Teniendo en cuenta que es un libro de más de 1.100 páginas (por lo menos, la edición que yo me he leído), esto se hace a veces un poco abrumador. De hecho, yo he podido seguir el hilo gracias a una guía de lectura que encontré en internet, cuyo título ya es suficientemente elocuente: Algunas cosas que “pasan” (más o menos) en El arco iris de gravedad (está en inglés, pero fue lo mejor que pude encontrar). Por cierto, esto es también representativo de la cantidad de literatura sobre la novela que puede encontrarse por ahí. En español la cosa no está tan fácil, aunque también puede encontrarse algo.