Mayo 2008


Siguiendo con el advenimiento de Vinton Cerf en carne mortal a Zaragoza que tenemos estos días, ayer fue investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Zaragoza.
Yo estuve invitado al acto, una ceremonia llena de pompa y circunstancia, con latines, la gente vestida con toga y birretes, y al final cantando todos el Gaudeamus Igitur. Y claro, luego hubo cuchipanda.
La comida fue bulliciosa, y alguno dijo que parecía una boda (de hecho, los dos doctorandos tenían sus respectivos padrinos). Tras los postres, hubo palabras de los galardonados. Pongo las que dijo Vinton Cerf, grabadas vía móvil para la posteridad. No es la mejor calidad, pero peores cosas nos endilgan en ciertos programas de televisión como reportajes:

Pues eso: ¡salud!

(Por cierto, esto también lo he puesto en Zaragoza Directo).

Hoy ha sido un día de esos en los que he estado a gusto trabajando: he tenido la oportunidad de entrevistar a Vinton Cerf, que el viernes es investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Zaragoza.

Vinton Cerf fue quien desarrolló el protocolo TCP/IP, gracias al cual existe internet. De hecho, mucha gente lo considera el padre de internet, aunque él mismo aclara que, desde luego, no fue el único. Y por si eso fuera poco, ahora es vicepresidente de Google.

Creo que nunca había estado junto a una persona decisiva en el progreso humano, como lo he estado hoy. Además, Vinton Cerf me ha parecido una persona encantadora, sensata e inteligente. Por no hablar de su elegancia y apostura, junto a las cuales yo quedo como un gañán. Como no tengo vergüenza, aquí va una imagen que lo corrobora:


¡Ay, si me ve mi madre! ¡Menuda bronca me iba a echar por ir hecho un adán!

 

ACTUALIZACIÓN:

Aquí se puede leer la entrevista que hoy he sacado en El Periódico de Aragón (y así de paso pruebo la opción que tienen de “agregrar noticias al blog”:

Vinton Cerf, vicepresidente de Google: “Espero que internet siga siendo un entorno abierto” ( El Periódico de Aragón – 30/05/2008 )

 

Ya hacía unos meses que me compré Todos sobre Zanzíbar, una novela de John Brunner considerada un clásico de la ciencia ficción. La encontré por ahí, de saldo, en una tienda de tebeos. Pero a pesar de que tenía mucho interés por leérmela, también me daba mucha pereza. Y ello se debía a tres razones:

  • 1.- es un libro tirando a voluminoso (en la edición que tengo, 420 páginas con un cuerpo 10 de letra, más o menos).
  • 2.- había leído por ahí que tenía una estructura muy compleja y muy fragmentada, y no estaba yo para muchas alegrías.
  • y 3.- resulta que es un libro que se publicó en 1968, que está ambientado en el 2010. Y ya se sabe que estas novelas de anticipación corren el riesgo de quedarse obsoletas y, lo que es peor, de sonar ridículas.

Bueno, pues ahora que ya me lo he leído, puedo rebatir todas esas pegas. Y también por orden:

  • 1.- efectivamente, es un libro gordo, pero se lee deprisa, porque está dividido en capítulos cortos, y no se hace nada pesado.
  • 2.- lo de que la trama es compleja… a mí eso me recuerda cuando a la gente le dio por adorar a Tarantino y Pulp Fiction, porque en vez de contar la historia linealmente, lo hacía a saltos. En este caso, yo he leído por ahí que Todos sobre Zanzíbar era “uno de los libros más complejos con los que te vas a encontrar” o algo así. Pero, o yo no me he enterado de algo, o a la gente se le hace cuesta arriba cualquier cosa. Ciertamente, la historia se va contando de forma fragmentada, muy al estilo de John Dos Passos y su Trilogía USA –esto también lo ha dicho mucha gente–, recogiendo trozos de informativos, anuncios publicitarios y demás textos heterogéneos, para darle contexto al asunto. Esto sucede sobre todo en la primera mitad de la novela, porque luego Brunner coge la directa y se centra mucho más en la historia de los dos protagonistas de la novela.
  • y 3.- Pues a pesar de que en Todos sobre Zanzíbar se elucubra sobre el año 2010 desde 1968, la novela se deja leer pero que muy bien en el 2008. Por supuesto, Brunner no acierta en todo, pero atina mucho. Como el resto de los autores de anticipación, no previó los teléfonos móviles, pero es casi el único desgarrón con la realidad actual. Tampoco supo profetizar el auge de los ordenadores: en Todos sobre Zanzíbar los hay (de hecho, un ordenador, Shalmaneser, podría considerarse un personaje muy importante del libro) pero no son ordenadores personales, sino al servicio de gobiernos y empresas.

Más inquietante es en lo que acierta Brunner: la Tierra del 2010 está hiperpoblada y sus recursos esquilmados. La legislación de muchos países regula el número de hijos que pueden tener las parejas, y no se consideran aptos para procrear quienes puedan tener una enfermedad genética. En las calles hay locriminales (sic), y en zonas de Estados Unidos operan comandos terroristas. Las grandes empresas tienen tanto poder como los gobiernos. Uno de esos gobiernos utiliza un proyecto de ingeniería genética para presionar al resto del mundo. Mediante técnicas de reeducación, se puede modificar drásticamente la conducta de una persona… Y entre todo ese guirigay, existe un pequeño país africano, Beninia, al que algunas de esas personas con poder vuelven los ojos.
La cuestión es que Todos sobre Zanzíbar es una novela muy buena –y eso que a mí me parece que al final se desinfla un poco–, y que merece ese calificativo de clásico de la ciencia ficción. Puede que al principio desconcierte un poco, tanto por la estructura como por el lenguaje –por cierto, la traducción no es de lo mejor que tiene–, pero luego engancha y hay momento que sorprende y fascina.
Además, a más de uno le habrá movido a mirar en el mapa, a ver dónde cae exactamente Zanzíbar.

Aprovechando la atmósfera poética que últimamente respiro –dentro de unos días espero explicar las razones– y una de mis acostumbradas visitas a Microsiervos, pongo esta referencia que me ha parecido muy chula: logologos, una página en la que sus autores hacen auténticas virguerías mezclando logos para deducir otros. Un ejemplo concreto:

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Y otro, demostrativo de la creatividad de esta gente:

Yo me quito el sombrero ante este despliegue de imaginación. Esto sí que es abrir nuevos cauces a la poesía.

Claro que a mí me han ganado rápidamente con esta referencia inicial:

 

 

(Sí, es Mr. Chispas!!)

No sé si es la típica marejadilla que fuera de determinados ámbitos importa un pito, o qué, pero yo estoy bastante a la expectativa de una cosa que leí en Microsiervos el otro día: La NASA anunciará esta tarde (miércoles a las 17.00 hora española)

el descubrimiento de un objeto en nuestra galaxia que los astrónomos han estado buscando por más de 50 años

Yo se lo he comentado a mis allegados, y nadie parece haber mostrado más que un educado interés. Por ahora, a lo más que llegan los teletipos es a que la NASA confirma que la sonda Phoenix llegará al polo norte de Marte a primera hora del 26 de mayo. Pero nada más.

A ver qué pasa con la NASA.

ACTUALIZACIÓN (me encantan este tipo de cosas):

Al final, el descubrimiento era la supernova más joven de la Vía Láctea, que seguro que producirá diversas reacciones en el público en general. Esta vez copio a EFE (esto no sé si es legal hacerlo aquí, en un blog personal, pero bueno):

Descubren una supernova de 140 años, la más joven de la Vía Láctea

Un grupo de astrónomos ha descubierto la supernova más joven de la Vía Láctea, de solo 140 años y a la que se estaba siguiendo la pista desde hacía más de dos décadas, según dieron a conocer hoy en conferencia de prensa.

Hasta ahora, la supernova más reciente que tenían identificada databa de 1680, según los estudios sobre la expansión de los restos de Casiopea A.

El descubrimiento anunciado hoy, y que se ha estado investigando desde 1985, ayudará a determinar con mayor exactitud la frecuencia con la que las supernovas explotan en la Galaxia.

La supernova descubierta, indicaron los científicos, no había sido vista en estos 140 años porque explotó cerca del centro de la Galaxia y quedó incrustada en un denso campo de gas y polvo.

Esto la hacía tres millones de veces más imperceptible que si hubiera estado en la oscuridad, pero gracias a los nuevos sistemas de rayos X y a las ondas de radio que se utilizan consiguieron penetrar en ella fácilmente.

“Podemos ver algunas explosiones de supernovas con telescopios ópticos en la mitad del Universo, pero cuando están envueltas en esa densidad podemos perderlas de nuestro campo visual”, dijo el director de la investigación Chandra, Stephen Reynolds, de la Universidad de Carolina del Norte.

Este descubrimiento ha sido posible gracias al Telescopio Chandra de la NASA y el Observatorio Nacional de Radio Astronomía (NRAO, por sus siglas en inglés).

“Afortunadamente, la expansión de la nube de gas tras la explosión brilla en las radio ondas y en los rayos X durante miles de años. Los rayos X y los radio telescopios pueden ver a través de la oscuridad y nos han mostrado ahora aquello que nos habíamos estado perdiendo”, agregó Reynolds.

Los astrónomos, explicaron, observan el comportamiento de las supernovas en otras galaxias como la Vía Láctea, y basándose en esas investigaciones, calculan que cada siglo unas tres supernovas pueden explotar en la Vía Láctea, aunque esas previsiones tienen un amplio margen de error.

“Si estos cálculos fueran correctos, tendría que haber restos de unas diez explosiones supernovas más recientes que la de Casiopea A”, dijo David Green otro de los investigadores perteneciente a la Universidad de Cambridge (Inglaterra), quien aseguró que es “un gran descubrimiento el haber conseguido seguir la estela de una de ellas”.

Después de despotricar contra la blogosfera (véase la entrada anterior, no pongo ni enlace), hoy me reconcilio con ella haciéndome eco de una iniciativa orquestada por Gabriel del Molino y Juan Luis Saldaña: el Big Bang Blog.

En sí, la cosa tampoco es excesivamente original, y más en estos tiempos 2.0. Se trata de votar cuáles son los blogs más destacados en determinadas categorías. Aunque, como ellos mismos dicen: “pero no por las categorías habituales”.

Y así es, porque las encuestas que por ahora están en marcha (están abiertos a nuevas sugerencias) son las siguientes:

1: “El blog que más visito a parte del mío”
2: “El blog mejor escrito”
3: “El blog más divertido”
4: “El mejor blog corporativo”
5: “El blog con éxito”
6: “El blog sin demasiado éxito y aún no sé por qué”
7: “El mejor blog cultural”
8: “El blog más friqui”
9: “El mejor blog de música”
10: “El mejor blog periodístico”
11: “El blog mejor diseñado”
12: “Blog sorpresa”
13: “Blog político”
14: “El blog más entrañable”
15: “El blog más didáctico”

La cosa tiene su guasa, ¿no? Y más viendo alguna otra de las reglas de funcionamiento:

Incluso dejamos que cada uno se vote a si mismo, y al referenciarnos, conseguir mas votos. Todo está explicado aqui. Lo único que está controlado es que se puede votar solo una vez por semana a cada post. Asi evitamos el autobombo exagerado.

Habrá premios a los mas votados. Por lo menos la honrilla de ser el mas votado.

Pues eso. A ver qué tal va la cosa.

En su bitácora, Fernando Tricas hacía recientemente referencia a una entrada en un blog en donde se referenciaba otra entrada a otro blog (woo!) con un tema que me parece muy interesante: Diez razones para no escribir un blog.

Interesante primero porque todas las referencias (incluida ésta misma) son precisamente blogs. Y además, porque si se le quita el tono de acidez (pero sin acritud) con que se exponen esas razones, a algunas no les falta razón. Estas son, en versión reducida, las diez razones:

1.- Lleva mucho tiempo.

2.- No es fácil. Todas las plataformas, incluyendo WP son un petardo.

3.- No vas a ganar dinero.

4.- Tus amistades creen que te has vuelto un friki y que tu vida sexual deja mucho que desear.

5.- Ni es periodismo ni se le parece. No te des aires de grandeza.

6.- La red está llena de hooligans.

7.- Hay demasiadas reglas.

8.- La comunidad blogger es muy cerrada.

9.- Los bloggers escriben para otros bloggers, sobre cosas que interesan a otros bloggers.

10.- Ya hay muchos blogs. Todo lo que se te ocurra a tí, ya se le habrá ocurrido a otro antes, y posiblemente lo haya explicado mejor que tu.

Quizás lo mejor sea partir de las razones a favor (seamos positivos), y matizarlas con las que están en contra para llegar a un justo medio.

Los blogs son vehículos de comunicación sencillos y flexibles, aunque su papel como ejemplo de libertad de expresión también tiene un límite: no es lo mismo decir lo que uno quiera, que decir cualquier cosa. Claro que, como siempre, no es un problema de la herramienta, sino de quien la usa.

También se le puede dar la vuelta a los motivos por los que no mantener un blog, y convertirlos en “motivos por los que no leer un blog”. Y en algunos casos, las razones encajan bien.

Por esos largos encadenamientos mentales a los que soy tan proclive –tengo una vida interior de lo más entretenida– el otro día llegué hasta un libro que hacía años que tenía olvidado: la Autobiografía de Alice B. Toklas, de Gertrude Stein.

He de confesar que éste es un libro que nunca me he leído entero. Me lo compré hace mucho, cuando aún abundaban por ahí los títulos de la colección Libro Amigo de Bruguera, y lo fui picoteando por aquí y por allá. Y en realidad, creo que es una buena forma de leerlo, porque el libro se dedica a contar la vida de Toklas y Stein durante los años en que las dos estuvieron en Europa, durante las primeras décadas del siglo XX, y anécdotas de la gente que conocieron en aquella época.

Claro que entre esa gente estaban, entre otros, Matisse, Juan Gris, Cocteau, Hemingway, Picabia, Scott Fitzgerald e incluso el matemático Whitehead. Y sobre todo, Picasso, con quien Stein una complicidad que se materializó en su famoso retrato. Por eso está bien recorrer las páginas de este libro, un testimonio de primera mano de aquellos años en que París era una fiesta. Y además, bajo el punto de vista de quien está en medio de toda la movida –en este caso, así era–, pero en el fondo no forma parte de ella. A mí siempre me ha parecido enternecedor el comentario de que, mientras Gertrude Stein se reunía en su casa con genios, Toklas lo hacía con sus esposas.

A pesar del artificio literario de fingir que es la propia Alice B. Toklas la que escribe, yo nunca he llegado a creérmelo. Por eso, cuando le hace decir a Toklas que Tres vidas o Ser norteamericanos (otras novelas de Stein) son el verdadero comienzo de la literatura moderna, uno no puede por menos que admirarse por el ego de Gertrude Stein. Pero en fin, algo se le tenía que pegar de estar todo el día rodeada de genios.

Ya que estos días no he tenido puente, por lo menos que tuviera pasarela, pensé. Y se me ocurrió ir a ver la pasarela Manterola o del Voluntariado el jueves 1 de mayo.

Una idea que compartí con el resto de la humanidad, por lo visto, ya que había ahí más gente que en una película de Cecil B. de Mille. Entre que hacía buen tiempo, que es gratis y que es una de las pocas cosas de la Expo que ya están acabadas, el éxito de convocatoria estaba asegurado. Supongo que en los estudios de resistencia que hiciera Manterola en su momento harían cálculos de qué pasaría si había miles de personas transitándola a la vez. A mí, no obstante, y visto desde lejos, toda esa gente en reata me recordaba la película Metropolis, cuando los obreros van a la fábrica también en filica, uno detrás de otro, sin chistar.

Por cierto, que otra cosa que me gustó de la excursión fue encontrarme al otro lado de la pasarela (desde mi punto de vista, claro) con este bonito homenaje a quienes somos sufridos fumadores:


y sin retoque virtual. Aquí el Photoshop lo han dado directamente sobre el cartel.