Estos días me ha dado por pensar que igual me cambio de móvil. Conociéndome, a lo mejor el año que viene termino la transacción. Pero por ahora, ya he empezado a husmear por internet en busca de prestaciones, modelos y comparativas.
Una de las más interesantes es la que he encontrado en Microsiervos, que no me resisto a copiar:
Por lo menos, algo me ha aclarado las ideas. ¡Muchas gracias!
El viernes 5 de septiembre actué en el pabellón de Zaragoza de la Expo, dentro del ciclo Los poetas tienen la palabra. Se trataba de una propuesta de Manuel Martínez Forega y El Silbo Vulnerado, y que consistía en asociar a un poeta con un barrio de la ciudad con el que tuviera relación. Así, además de sus poemas, cada autor debía dar su propia visión del barrio. A mí me tocó el barrio de Las Delicias, donde he vivido toda mi vida.
Yo no quería hacer la recitación y discurso al uso en esta clase de actos, entre otras razones porque no me gusta hacer apariciones públicas, y porque me parecía que el pabellón de Zaragoza tampoco era un sitio muy adecuado para ello. Así que se me ocurrió grabar mi intervención, y que fuera proyectada.
La cuestión era también aprovechar las tecnologías actuales, que yo creo que pueden dar mucho juego en el terreno de la creación, y además son ya asequibles para todo el mundo, sin necesidad de tener grandes conocimientos técnicos.
El resultado fue un audiovisual de unos 22 minutos, dividido en cuatro partes (lo hice desde el principio pensando en ponerlo en YouTube). Grabé las imágenes, escribí los textos e incluso compuse la música. Luego pasé los textos por un programa de esos que te los leen en voz alta, edité todo, y listo. Era también una manera de aplicar la filosofía del háztelo tú mismo, que con los medios de ahora creo que se puede ejercer sin grandes problemas, con resultados más o menos pasables.
Seguidamente, pongo las cuatro partes del vídeo. Son más o menos independientes, aunque aconsejo verlas en orden. Ahí van:
1ª parte
2ª parte
3ª parte
4º parte
Como se puede deducir por las anteriores explicaciones, he estado más interesado en la parte técnica del asunto que en la meramente literaria. Pero es que también me interesaba comprobar cómo el soporte influía en el contenido (lo del medio y el mensaje, que decía McLuhan). Y esto ha sido como un trabajo de campo. Ahí queda eso.
Antes ponían en el salpicadero del coche una chapa con “No corras, papá” y la foto de los niños.
Ahora, el mensaje es el mismo, pero las motivaciones se han actualizado.
(Por cierto, estoy escribiendo esta entrada a través de Chrome, el navegador que ha sacado Google. Psé, acostumbrado al Firefox y todos sus widgets, éste se queda un poco escaso, por ahora. A ver qué tal se desarrolla).
Bueno, ya estamos de vuelta al cole. Y en mi caso así es, porque después de mi entrada veraniega, que fue un poco de refilón, me incorporo definitivamente a mi nuevo trabajo, en plena jurisdicción universitaria.
Algo que me ha aliviado es ver que, por lo menos, a los estudiantes se los ve unos chicos obedientes. Solamente hay que echar un vistazo al cartel que hay a la entrada de uno de los edificios universitarios:
Sí señor, eso sí que es tomarse las cosas al pie de la letra.