Julio 2009


En mi última entrega de esta temporada para El Periódico de Aragón, que apareció publicada ayer, he vuelto a la poesía aragonesa contemporánea. En esta ocasión se trata de un autor con varias peculiaridades, José Ignacio Ciordia, al que conocí personalmente hace ya unos cuantos años. Su caso es peculiar porque siendo un autor vivo,  hay una gran certeza de que el libro que se ha publicado son sus poemas completos, como señaló Antonio Pérez Lasheras en la presentación. Ciordia dejó de escribir hace mucho tiempo, e incluso destruyó parte de su obra. Formó parte fundamental del grupo de Niké, y fue muy amigo de Miguel Labordeta y Julio Antonio Gómez. Pero a diferencia de éstos y de otros poetas de Niké, no tuvo excesiva preocupación por publicar, y su obra completa ocupa poco más de 200 páginas. Durante mucho tiempo ha permanecido al margen, en gran parte voluntariamente, aunque su poesía posee una indudable calidad y fuerza.

Tal vez los versos de Ciordia estén demasiado marcados por el tiempo en el que fueron escritos, pero está bien que se recupere su voz. Bueno, está bien… hasta cierto punto. Esto fue lo que escribí ayer sobre el libro:

Larumbe recupera toda la intensidad surrealista de un poeta del Niké

ciordiaEste libro es casi como una primera edición, aunque en realidad no lo sea. Lo parece porque la poesía completa de José Ignacio Ciordia, que recupera la colección Larumbe de Textos Aragoneses, ha sido hasta ahora prácticamente desconocida para la inmensa mayoría de los lectores. El autor formó parte de la legendaria ‘peña de Niké’ donde se reunieron algunos de los literatos más conocidos y recordados de la Zaragoza de posguerra, con Miguel Labordeta y su Oficina Poética Internacional (OPI) al frente. Más que como escritor, Ciordia fue pieza clave en la OPI por su ‘labor social’ y ser compinche de muchos de ellos, a pesar de ganarse el apodo de ‘El búho’ por hablar poco, pero fijarse mucho.

Su corta obra poética se reduce a dos libros, ‘Cafarnaum’ (1965) y ‘Estuario’ (1975), y a un puñado de poemas sueltos publicados en revistas; después, Ciordia renunció a la creación literaria. Podría parecer esta una renta algo exigua para una colección dedicada a editar textos aragoneses más o menos ‘clásicos’, acompañados por lo general de buenas introducciones y notas de especialistas. No es así, sin embargo. La poesía de Ciordia tiene calidad, y además originalidad. En sus versos se nota la proximidad de sus amigos poetas (de Labordeta, pero sobre todo de Julio Antonio Gómez), pero encadenando imagen con imagen hasta convertir sus poemas en fulgurantes letanías surrealistas, tal vez de las más intensas que se hayan escrito en la poesía de Aragón. Todo ello sobre un telón de fondo del que destaca un sentimiento muy trágico de la vida, casi siempre triste y muy a menudo conocedor de su propia infelicidad.

Lástima que la introducción que acompaña a los poemas, así como la edición de los mismos, sean poco más que un trabajo escolar. Afortunadamente, la buena poesía es capaz de aguantar malas compañías. Y la poesía de José Ignacio Ciordia es buena.

Como es habitual, se puede ver la reseña (con algún mínimo cambio) en la página web de El Periódico de Aragón: Larumbe recupera toda la intensidad surrealista de un poeta del Niké ( El Periódico de Aragón – 09/07/2009 ).

En la reseña me hubiera gustado incluir algún fragmento que ilustrase lo que decía. Sin embargo, la manera que tiene Ciordia de escribir hace difícil entresacar un trozo que sea corto y además mantenga una cierta autonomía. Como aquí tengo más sitio, voy a resarcirme, y copiaré dos de sus textos, procedentes de Estuario. El primero es una parte del poema “Parlamento”:

Que para morir una vez más sólo es necesario
pulsar el arpa del recuerdo, escuchar el
sonido como en una noche de agua hasta
las estrellas, su tiempo inmerso en una
soledad vaporosa aseteada suavemente por
breves picaduras de insectos sexuales. No
buscar el pasado como en una fotografía
cristalizada que se convierte en ojo fósil.

No esperar. No olvidar. Huir hacia barriadas
imposibles entre el esplendor del ocaso
azul tembloroso de remordimientos y esperar
la llegada de las aves nocturnas coronadas
por el arco iris de un vino único.

Otoño musical. Lentos violines rosa deslizándose
húmedos entre paisajes de pergamino
y tumbas desorientadas. Suave el velero
se adentra en los lagos aroma de la noche.

Luna silenciosa que suda pedazos de soledad
semen de siglos muertos cabezas locas de
orgullo desvaído.

Examen de lentitud.

El otro poema es mucho más vertiginoso y alucinado. No en vano se titula

L.S.D.

océano acabados infinito
laguna sideral
materiales desuso
inoficinamente declararon
con pausa pausa
de musical silencio
los espacios
Ebro girando
bajo
los vinos y palomas del Boterón
derrúmbanse mudéjares
que no me olvides
olvidará
los sueños
playas decapitadas
de nauseabundos rosa
no volver al principio
limones de cristal
niños quebrados
ánforas gelatina todo
vientos de cal necrópolis amén

las vueltas al reducto el nacer al principio
tan solo caminantes
empobrecidos en el patio de los atardeceres otra vez
calentamiento desmereces

que no fue que soñé
no interruptus

cierzo escarcha entre los postes
paralíticos infancia no
de botones teluria tumefacto tú
ojos de níquel no empezar también
si sólo fuera muerte afina sepultante
corderos sueño fue

Para mi entrega semanal de comentarios literarios en El Periódico de Aragón, el pasado jueves elegí un libro de Francisco Mora titulado Cómo funciona el cerebro. Evidentemente, los comentarios que pueden hacerse de una obra como ésta son muy diferentes de los que genera un libro de poesía, de relatos, o una novela. Sin embargo, a mí me parece que está bien hacerle una recensión, porque no todo tiene que ser literatura en la biblioteca de cada cual. Este libro, aunque a primera vista pueda parecer que no, podría ser una buena lectura veraniega. Esto fue lo que escribí sobre Cómo funciona el cerebro:

Una guía que ayuda a conocer mejor el cerebro y a usarlo un poco más

como funciona el cerebroEn el prólogo a ‘Cómo funciona el cerebro’, su autor Francisco Mora comenta el éxito que ha tenido este libro, corroborado por la nueva edición aumentada y actualizada que Alianza Editorial ha publicado recientemente. Ese éxito era no obstante más que previsible, teniendo en cuenta que la sociedad parece cada vez más interesada en las obras de divulgación científica, y más si se ocupan de temas tan seductores como este.

También explica Francisco Mora el origen del libro: un curso impartido en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, al que asistieron “médicos generales, profesionales de enfermería, psiquiatras, psicólogos, filósofos, biólogos, algún ingeniero y un largo etcétera de gentes motivadas por conocer algo más de cómo funciona el cerebro”. Debido a esa heterogeneidad de público, el autor ha renunciado conscientemente a adentrarse en complejas explicaciones, en favor de una descripción seguramente básica para un especialista, pero con la claridad suficiente para ese largo etcétera que menciona.

Ciertamente, pocas personas habrá que no encuentren en las páginas de ‘Cómo funciona el cerebro’ algún tema de interés. El autor comienza su recorrido explicando el funcionamiento fisiológico del cerebro, ese mecanismo sorprendente que Cajal desentrañó. Posteriormente, va deteniéndose en algunos procesos cerebrales, desde los de ‘mantenimiento’ como el sueño y su función hasta los sensoriales y perceptivos. Pero seguramente los capítulos que se leen con mayor interés son los dedicados a temas como la conducta, la conciencia, las emociones, la creatividad o la inteligencia; es decir, conceptos que son esenciales para nuestra definición como humanos. Francisco Mora acompaña sus explicaciones de casos y ejemplos concretos que ayudan a entender mejor el funcionamiento del cerebro, y que incluso animan a usarlo un poco más.

Como siempre, la información puede consultarse también en la página web de El Periódico de Aragón: Una guía que ayuda a conocer mejor el cerebro y a usarlo un poco más ( El Periódico de Aragón – 02/07/2009). Espero que a algún lector le pique la curiosidad. Sé que alguien sabrá apreciarlo.

Poner aquí esta imagen supongo que vulnerará algún derecho de reproducción o algo así, pero bueno, el autor de la misma también ha hecho una apropiación indebida de apellido ;-)

(muchas gracias a Garza, por avisarme!)

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