Unas letras que se caen, y ya tenemos una invitación al desenfreno:
“Sé viciosa”. ¿Casualidad? ¿Márketing viral? ¡Ah!
31 Agosto 2009
Unas letras que se caen, y ya tenemos una invitación al desenfreno:
“Sé viciosa”. ¿Casualidad? ¿Márketing viral? ¡Ah!
26 Agosto 2009
En una calle zaragozana, donde antaño hubo un teléfono público ahora sólo queda este mensaje:
A mí, como fiel seguidor de Héroes, me produce una cierta inquietud cada vez que lo veo…
23 Agosto 2009
He leído en La Cárcel de Papel que uno de los coleccionables que se preparan para septiembre (un fenómeno sociológico digno de estudio) retoma la colección Joyas Literarias Juveniles que la editorial Bruguera editó hace unas cuantas décadas. Se trata de una evidente jugada comercial que aprovecha el tirón nostálgico de los potenciales compradores, ya desde el slogan que le han puesto al coleccionable: “Vuelve a disfrutar de la colección de aventuras más popular de los 70 y 80″.
Yo no seré uno de los que disfruten con esta colección, y eso que fui de los que la conoció en directo. Pero nunca me atrajeron estas adaptaciones literarias, ni las veo como un buen método para acercar la literatura a los más jóvenes y bla bla bla bla… Mi recuerdo es que a mí, estas adaptaciones en concreto me aburrían bastante. No obstante, ha habido gente que se ha preocupado de que no cayeran en el olvido, y aquí hay un excelente trabajo sobre ellas.
Aún así, no me voy a librar de mi propia ración de nostalgia, porque uno de los primeros libros que leí en mi vida era de este tipo; en realidad mezclaba el texto y los dibujos, porque lo que hacían era poner el texto original, y cada cuatro o seis páginas insertaban una página en la que se adaptaba al cómic lo narrado. Así me leí yo Los viajes de Gulliver: primero, claro, vía tebeo. Luego me animé con el texto, que leí y releí infinidad de veces. Y lo mejor de todo es que la parte de texto no estaba adaptada ni nada; después me he encontrado con muchísimas versiones del libro que eran supuestamente para niños, o sea, que se limitaban a contar los viajes de Gulliver a Liliput y al país de los gigantes, cuyo nombre pocos recuerdan, ya que es Brobdingnag (vale, yo también lo he tenido que mirar en la Wikipedia).
Sin embargo, en esas versiones para niños suelen obviarse el resto de los viajes de Gulliver, cosa que en el libro que yo leí no pasaba. Así, me enteré de la existencia de la isla volante de Laputa (bueno, en mi edición la habían rebautizado píamente como “Lupata”), en donde Swift hizo uno de los retratos más ácidos de la cultura, la ciencia y la política de su tiempo. Pero lo que más me impactó –de hecho, aún sigo impresionado– de Los viajes de Gulliver fue la existencia de los Struldbruggs, que el protagonista encuentra en otro de sus viajes. Los Struldbruggs son personas inmortales; pero lejos de ser un don, como Gulliver cree al principio, la inmortalidad es para ellos una maldición, ya que permanecen inmunes ante la muerte pero no ante el paso del tiempo, las enfermedades y el envejecimiento. Y también aparecía en el libro el viaje de Gulliver al país de los Houyhnhnms, caballos con una sociedad muy evolucionada que tenían como enemigos naturales a los Yahoos, humanos salvajes y mezquinos que se parecen mucho a los compatriotas de Gulliver, como él mismo observa a su vuelta.
Como puede observarse, todavía guardo ese libro, y aún lo ojeo de vez en cuando. Le tengo mucho cariño, aunque no sea precisamente por nostalgia.
14 Agosto 2009
Ayer oí en la tele que estos días se cumple el 40 aniversario del festival de Woodstock, aquel macroconcierto en el que se juntaron millones y millones de jipis. Ese concierto tiene una de las, para mi gusto, más desagradables imágenes de la historia del rock: Joe Cocker cantando “With a little help from my friends”. Tal vez parezca una sentencia algo lapidaria, pero me da la impresión de que no soy el único que opina de este modo. Voy a poner un par de ejemplos. Pero primero, a los hechos me remito. La actuación de Cocker en Woodstock:
Hay a quien le parecerá una actuación genial, y a quien no. Uno de los que pertenecían al segundo grupo era John Belushi (que compartía con Cocker su gusto por el dóping misceláneo), quien clavó esta magnífica imitación cuando trabajaba en Saturday Night Live:
Muy buena, según mi opinión. Claro que el personal no sólo se cachondea de las dotes escénicas de Cocker, sino también de su particular dicción, bastante ininteligible incluso para los angloparlantes. De eso va este otro vídeo, en el que alguien ha subtitulado e ilustrado lo que Joe Cocker parece que farfolla en la canción. Para pillarle bien el sentido hace falta saber algo de inglés, pero aun así merece la pena:
En todo caso, yo al concierto de Woodstock le tengo un cierto cariño, porque con su nombre se bautizó a uno de los personajes de cómic más carismáticos. Va por él:
12 Agosto 2009
Cambiar tu estilo e ir a la moda (de lunes a miércoles)…………………25 euros.
Darle patadas a la gramática………………………………………………………No tiene precio.
11 Agosto 2009
Los malos míticos también pueden demostrar su sentido del humor. En el caso de Darth Vader, era de esperar algo así:
(Esto lo encontré buscando, por supuesto, algo que no tenía nada que ver, aquí).