Home

(Llevo un montón de tiempo sin actualizar mi blog. Y no será por falta de material.
Espero que durante las próximas semanas pueda ponerme al día por lo menos con las reseñas que fui sacando los pasados meses en El Periódico de Aragón)

A este libro llegué sin mucho interés, y lo que en un principio más me movió fue la editorial que lo había publicado, El Olivo Azul, cuyo catálogo creo que merece atención. En este caso se trataba de La naturaleza de un crimen, escrito por Joseph Conrad y Ford Madox Ford. Con el primero de los autores nunca he acabado de sintonizar, y del segundo poco he leído; es un autor que siempre he asociado con William Carlos Williams, por motivos obvios, pero poco más. Aquí va lo que dije del libro en El Periódico de Aragón:

El encanto de un malvado de corte victoriano en una novela con dos autores
Una editorial llamada El Olivo Azul parece destinada a publicar obras que se alejan de lo convencional. Es el caso de ‘La naturaleza de un crimen’, uno de sus últimos lanzamientos, que presenta varias curiosidades. La primera es que tiene dos autores, Joseph Conrad y Ford Madox Ford; la segunda, el tono de la obra, articulada a través de unas cartas enviadas por su protagonista, que a la vez es el ‘malo’ del libro; y la tercera es el doble prefacio –uno por autor– que encabeza la novela, en donde uno y otro explican las circunstancias de su colaboración y opinan sobre ella, años después de haberla escrito.
‘La naturaleza de un crimen’ fue la tercera novela al alimón de Conrad y Madox Ford y de ellas, la menos apreciada por el primero, que llegó a ‘olvidarla’ cuando hizo recuento de sus obras completas. A Ford Madox Ford, por su parte, actualmente se le recuerda casi únicamente por ‘El buen soldado’, así que esta novela, que se publicó por última vez en 1924, no puede decirse que haya tenido mucha fortuna.
Todo ello a pesar de la interesante composición que en ella se hace del elegante protagonista, un hombre que actúa mal a sabiendas, que teme únicamente al castigo penal –que no al moral– y con el cual el lector tiende a simpatizar, más aún sabiendo que sus delitos no son de sangre, sino meramente financieros. La novela transcurre por vías tranquilamente victorianas, y ni siquiera su final sobresalta. Tal vez por ello Conrad no la tuvo en excesiva consideración, y por ello resulta muy revelador leer los dos prefacios que la encabezan, en donde sus llegan a dudar de haberla escrito. El lector, además, puede entregarse al pasatiempo de cuál de los dos autores fue quien escribió esta sugerente frase: “Por supuesto que todo hombre digno de llamarse hombre ha seducido alguna vez a la hija de un pastor”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s