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Este hubiera sido un buen libro para llevarse como lectura de vacaciones a la playa, para disfrutarlo con tranquilidad rodeado de la bulla. Y esto fue lo que de él dije en El Periódico de Aragón:

El legado de un emperador que hablaba consigo mismo de ética y moral
Además de por su breve aparición al comienzo de la película ‘Gladiator’, Marco Aurelio es conocido por su doble faceta de emperador romano y filósofo, o más bien precisamente por eso: ver reunidas en una sola persona la condición de político y pensador de calado ético resulta extraño, y más aún en días como los que nos han tocado vivir.
Sin embargo, Marco Aurelio posiblemente habría disfrutado de la posteridad aun sin haber sido César, ya que tanto en continente como en contenido su obra filosófica es de suficiente calidad como para sostenerse por sí misma. Prueba de esa calidad es esta nueva publicación de sus ‘Pensamientos’, que otras traducciones llaman ‘Meditaciones’, y que en el volumen que edita Tecnos en la colección ‘Clásicos del Pensamiento’ van acompañados de cartas y testimonios que ayudan a contextualizar al autor. Estos pensamientos son un excelente compendio del estoicismo de Marco Aurelio, a través de los breves apuntes que el emperador fue tomando de manera fragmentaria. Es importante señalar que estos pensamientos probablemente fueron escritos para su uso propio, sin intención de hacerlos públicos, y el ‘tú’ al que se refiere en muchos de los fragmentos es él mismo. No obstante, las generaciones posteriores no han podido resistirse a esta conversación en solitario: las filosofías que aconsejan la templanza de ánimo, la visión desapasionada de las cosas, la concepción universalista de la humanidad o la prevalencia de la razón sobre el impulso resultan casi siempre fascinantes. Es el caso de los ‘Pensamientos’ de Marco Aurelio, que se extienden desde la moral más íntima al comportamiento como ciudadano y como político, y lo hacen además con un estilo grave y elegante, totalmente en consonancia con el profundo mensaje que transporta cada una de sus frases.

Además de por la elegancia del estilo y la profundidad del contenido, a Marco Aurelio debe admirársele por haberse acercado a ese modelo de político que Platón parecía anhelar en La República. Bueno, filosofar sobre la futilidad de los placeres mundanos cuando se es emperador romano no parece una tarea excesivamente onerosa; pero los Pensamientos de Marco Aurelio tienen ese toque de autenticidad que provoca en quien los lee una reflexión, siquiera durante unos segundos. Y aunque el lector se encuentre tumbado en la arena sobre una toalla, rodeado de radios desgañitadas, niños alborotados y vendedores gritones.

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