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Mentiría si dijese que me gusta toda la obra poética de Ángel Guinda. Me parece un excelente poeta –su excelencia como persona la pongo ya fuera de toda duda–, pero también me parece que no toda su poesía tiene la misma calidad. Tampoco es algo grave; a un buen poeta se le puede perdonar algún que otro desliz (lo que me parece imperdonable son los malos poetas que se creen buenos, que también abundan). Y de lo que no tengo duda, después de haberme leído Espectral, es de que Ángel Guinda es un poeta formidable.

La lectura de Espectral me dejó deslumbrado, y traté de reflejarlo en la reseña que del libro publiqué en El Periódico de Aragón. Esto fue lo que ahí dije:

La pugna violenta y fascinante entre la luz y las tinieblas de Ángel Guinda
Desde las primeras líneas que abren ‘Espectral’, el más reciente libro de Ángel Guinda, se advierte el tono que el poeta va a adoptar a lo largo de sus páginas: “¿Qué bobina de fuego flota en el horizonte? Ser círculo es ser un universo. ¡Versos míos, girad!”. Ese dinamismo que surge de la contemplación del mundo y que llena de interpelaciones y exclamaciones el libro es el motor que impulsa la palabra del poeta, con una fuerza inusual y alucinada. Las imágenes van surgiendo, casi peleándose unas con otras por encontrar su sitio en ese torrente creativo que traspasa todo el volumen.
Para dar forma a ‘Espectral’, Guinda ha elegido el poema en prosa, y la propia distribución tipográfica de los textos –cada poema no ocupa una página entera, sino que van sucediéndose uno tras otro con un mínimo blanco de separación– hace que todo el conjunto pueda leerse como un único y largo poema, regido por una impetuosa corriente de conciencia. Ese continuado fluir puede hacer pensar en otros grandes poemas así construidos, como ‘Espacio’ de Juan Ramón Jiménez. Incluso algunas frases de ‘Espectral’, como “¡Para saber quién soy comienzo a dialogar con mis fantasmas!”, parecen recordar el poema juanramoniano. También la situación en la que el poeta se coloca, como centro en torno al cual gira todo un universo que cobra vida cuando es nombrado. Aunque se citen muchos y muy variados lugares, el verdadero escenario de ‘Espectral’ es el propio poeta, testigo y a la vez protagonista de una pugna violenta y fascinante entre la luz y las tinieblas, en la que no tiene que haber necesariamente un héroe y un villano.
Este libro se vende con una faja en la que se recuerda que Ángel Guinda es “Premio de las Letras Aragonesas 2010”. Pocas veces un elemento de promoción ha estado más merecido.

La verdad es que la cosa me quedó tan entusiasta que poco más puedo añadir. Recuerdo que hace ya muuuuuuchos años, Guinda escribía reseñas sobre poesía en El Periódico de Aragón, y en algún momento de esa época a mí me tocaba editar sus textos para meterlos en la maqueta. Las reseñas que él hacía acababan siempre con una única palabra, para poner punto final a modo de resumen de lo que había dicho anteriormente. En el caso de Espectral y de Ángel Guinda, yo me inclino por ésta: Espléndido.

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