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Coincidiendo más o menos con la semana en que se concedieron los Oscar, yo saqué en El Periódico de Aragón el comentario de un libro sobre Orson Welles de la editorial Cátedra. Aquí está lo que de él dije:

La desafiante figura de Orson Welles y su continua tensión creativa
Uno de los temas que siempre salen a relucir cuando se conceden los Oscar es la cantidad de ilustres del cine que se quedaron sin él. Entre los citados nunca falta Orson Welles, que nunca ganó un premio de la Academia por sus películas.
Recientemente, Cátedra ha editado la versión actualizada del volumen que, dentro de su colección Signo e imagen, publicó Santos Zunzunegui sobre el autor de ‘Ciudadano Kane’ en 1994. En él se hace un repaso a la trayectoria creativa de Welles, agrupando sus obras por bloques temáticos; significativamente, uno de los capítulos, y no precisamente el más breve, está dedicado a los proyectos inacabados de Welles. Esto arroja luz sobre una de las características del cineasta, cuya carrera estuvo marcada por la tensión entre su potencial creativo y la plasmación concreta de esa creatividad, enfrentándose tanto a la industria cinematográfica como a su propia inconstancia. A pesar de ese continuo conflicto, en su filmografía se encuentran algunas maravillas de la historia del cine: ‘Ciudadano Kane’, por supuesto, pero también ‘Sed de mal’, ‘El cuarto mandamiento’, ‘La dama de Shangai’ o ‘El proceso’, sin olvidar las películas de su ciclo shakesperiano.
Exhibicionista y conocedor de su propio talento, Welles fue, como él mismo admitía, un creador dotado de un fuerte estilo, siempre dispuesto a explorar las posibilidades del lenguaje cinematográfico –y narrativo en general, ya que no hay que olvidar que prácticamente todas sus películas son adaptaciones de obras literarias–. Su desafiante figura como cineasta evoca también otra pregunta recurrente cuando se habla de él: ¿hubiera podido hacer siquiera una de sus películas en las condiciones en que se produce actualmente el cine? Los que para responder necesiten más tiempo ya han contestado.

Las películas de Orson Welles siempre me han gustado, aunque uno de sus rasgos fundamentales es también lo que menos me gusta de él como personaje: su autocomplacencia. Welles era un tío encantado de conocerse a sí mismo, seguramente porque sabía que tenía talento, pero era el primero en ponerse en lo alto del pedestal. Esto no pasó desapercibido para nadie que tuviera dos dedos de frente. He aquí un curioso ejemplo:

En septiembre de 1947, Will Eisner publicó una historieta titulada “U.F.O.”, dentro de su magistral, memorable y extraordinaria serie The Spirit. Dicen que es una de las primeras veces documentadas del uso del acrónimo inglés UFO para designar a un objeto volador no identificado, pero la historia tiene también otras virtudes, como la de hacer una sátira bastante mordaz de Orson Wells, llamado aquí Awsome Bells (algo así como “Campanas Impresionantes”). Cuando se publicó la historieta, Welles ya había dirigido Ciudadano Kane, El cuarto mandamiento o El extraño. Sin embargo, en la caricatura de Eisner se le recuerda básicamente por su emisión radiofónica de La guerra de los mundos, así como por su carácter ególatra. Pongo aquí las siete páginas de la historia según la edición de The Spirit de Norma en blanco y negro. No es la mejor, pero es la que hay. Por cierto, en la traducción se pierde el juego de palabras con el nombre del director caricaturizado. Si se pincha en las imágenes se podrán ver algo más grandes:

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