Home

Esta reseña salió publicada en El Periódico de Aragón a mediados de marzo, en unos días en los que la lluvia azotaba con fuerza Zaragoza. Sin embargo, le pega mucho más el bochornoso calor que en estos momentos asola la ciudad, ya que se trata de una novela ambientada en una de esas tardes veraniegas en las que el tiempo transcurre como si se deslizara derretido por los bordes de la realidad. Pero no hace falta ponerse tan poéticos. Esto fue lo que dije de este libro de Marguerite Duras:

La tensa espera de M. Andesmas en una perezosa tarde de siesta
La editorial Demipage ha incorporado recientemente a su selecto catálogo ‘La siesta de M. Andesmas’, una novela ‘de culto’ escrita por Marguerite Duras, avalada por el aprecio que hacia ella han mostrado autores como Enrique Vila Matas o Antonio Gamoneda. Precisamente la hija del poeta leonés, Amelia Gamoneda, es la responsable de la traducción, así como del prólogo en el que se asoma para dar algunas de las claves de esta novela, peculiar dentro de la obra literaria de Duras.
‘La siesta de M. Andesmas’ recurre a un procedimiento habitual en la literatura moderna, y que ha sido por cierto muy utilizado en la narrativa francesa del siglo pasado: la recreación lenta y morosa de un periodo de tiempo corto en el que además, y aparentemente, apenas pasa nada. La historia puede contarse en pocas palabras: una tarde, M. Andesmas espera a un contratista con el que tiene que apalabrar la construcción de una terraza, que será como un regalo para su hija. Pero la cita se retrasa, y la que acude mientras tanto es la mujer del contratista, con la que entabla conversación. El argumento es anodino, pero Marguerite Duras sabe jugar muy bien sus bazas para crear una tensión que acaba atrapando también al lector. Mientras que el primer capítulo es de una densa lentitud, en el segundo (y último) la autora provoca un cambio de ritmo de manera sutil y casi imperceptible, con el que consigue hacer aflorar el verdadero y dramático trasfondo de la obra: el devastador e imparable avance de la realidad a la que se enfrenta el protagonista.
En su brevedad, y bajo una apariencia en principio ‘inofensiva’, esta novela de Duras logra dejar una huella desasosegante en el sorprendido lector que, lo mismo que M. Andesmas, ve cómo una perezosa tarde de siesta puede terminar siendo un mal sueño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s