Home

Hace un par de meses cayó en mis manos un libro que ha publicado la editorial zaragozana Jekyll & Jill: Menos joven, una novela cuyo autor es Rubén Martín Giráldez. Algún tiempo después, y tras habérmelo leído –evidentemente–, saqué su reseña en el hueco que me dejan los jueves en El Periódico de Aragón. Copio aquí debajo lo que dije del libro:

Una novela que resulta muchísimo más interesante de mirar que de leer
menos joven
Hacía ya tiempo que no aparecía en el panorama editorial una novela como ésta, que fimada por Rubén Martín Giráldez ha publicado la editorial zaragozana Jekyll & Jill. La ausencia de trama, unos personajes que apenas se dibujan y son el pretexto para largas digresiones que se concatenan unas a otras… a quienes sientan nostalgia por este tipo de elucubraciones literarias quizá les interese ‘Menos joven’, un título que viene a la perfección por su forma de desarrollarse, que recuerda a las novelas experimentales en boga hace cuarenta años, o más.
Tampoco puede decirse que el tema que se distingue al fondo sea excesivamente novedoso, resumible en un edípico deseo de acabar con la figura del padre, así como con la de los que el autor llama ‘ídolos’, y que representan una excusa perfecta para calzar citas y autores a placer, con más gratuidad que coherencia. Martín Giráldez demuestra que posee dotes para elaborar frases con gancho, pero si todo se inserta en un texto sin consistencia, su voluntarioso saber hacer se pierde lamentablemente.
Poco más se puede decir del contenido. Sin embargo, el continente merece una elogiosa mención aparte, y los mecanismos paratextuales propuestos por el autor han encontrado una brillante respuesta en la labor de los editores. Por ejemplo, si se prescinde de la sobrecubierta ‘Menos joven’ pasa a ser ‘El peinado de Calígula’, con una portada sospechosamente deudora de las ediciones francesas de Gallimard; o las calcomanías incluidas, con los retratos de algunos de los ídolos aludidos en la novela; o las notas manuscritas que trufan el texto, una idea vistosa, aunque en sí mismas aporten poco más que un sobresalto a algún lector que crea que ha adquirido un libro de segunda mano. Por todo ello, ‘Menos joven’ resulta un libro muchísimo más interesante de mirar que de leer.

Es curioso que los espitosos chicos de la editorial, que se muestran habitualmente muy verbosos y se hacen eco enseguida de cualquier mención de sus libros en cualquier medio, no le hayan dedicado a esta reseña ni media palabra. Tal vez sea porque lo que digo de la novela en sí, que me pareció bastante infumable a pesar de que, como también apunto en la reseña, el autor tiene su arte para escribir. Lo siento, pero esa fue la impresión que yo saqué. Y eso que puedo comprender –suelo ser comprensivo en estos casos– que haya gente a quien esa forma de escribir le resulte novedosa (no lo es), rompedora (habría que preguntarse qué es lo que rompe) u original (la historia, incluso la de la literatura, es muy larga, por muchos recién llegados que no lo sepan).

Bien es verdad que no todo en el libro es malo, como ya dijo Plinio el Joven (véase aquí la quinta cita que aparece). Su presentación es original, y además no es del todo gratuita, ya que no hace sino reflejar alguna circunstancia del texto. Por ejemplo, el que la sobrecubierta y la cubierta no correspondan al mismo título es algo que aparece mencionado varias veces en el texto. Otras cosas quizá no tengan una justificación tan evidente, como hacer que las anotaciones parezcan manuscritas (aunque el efecto conseguido es realmente bueno).

Estos “caprichos” editoriales, así como la inclusión de calcomanías (que algunos modernos llaman tatoos y otros menos refinados calcamonías), me han hecho pensar que en este libro el formato papel es indispensable: una versión para ebook, por ejemplo, lo despojaría de toda su gracia (o cabe decir que obligaría a juzgarlo solamente por su valor como novela; que como ya he dicho, a mí me parece más bien poquito).

Parece que a los modernos les ha hecho gracia este libro, y ha habido quien lo ha recomendado por ahí; yo sospecho que quien lo ha hecho no se lo ha leído, y que se ha quedado con el mero envoltorio. Otros, por lo menos, antes de ponerlo por las nubes aclaran que el autor es amigo, lo cual explica que lo pongan poco menos que como un hito de las letras españolas del siglo XXI. Y otros, finalmente –y gracias a dios–, muestran su falta de disposición a reírle las gracias a un texto que no las tiene.

Creo que se me nota con qué postura me identifico yo más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s