Hasta el próximo 6 de noviembre se puede ver en el Centro de Historia de Zaragoza la exposición Proyecto Zeta, en la que yo participo. Por aquí ya he hablado de ella, y tras su inauguración ha habido bastante gente que la ha comentado. Así que ahora yo me voy a centrar en mi parte; además, el día que yo vi la exposición me pareció que no se oía muy bien, y de esta manera ofrezco la posibilidad de ver y oír bien el audiovisual que hice, con el inspirado título de Zetas. Aquí está:

Cuando Sagrario Manrique me habló por primera vez de la idea de Proyecto Zeta, hace más de dos años, yo enseguida pensé en hacer un audiovisual. Para la Expo de 2008 de Zaragoza ya había hecho alguna cosilla, y para lo de la Zeta retomé el mismo planteamiento de aprovechar las nuevas tecnologías para hacer algo que quedase mínimamente apañado.

En cuanto al contenido, recordé que Pilar Manrique me había echado una bronca monumental cuando vio proyectado mi vídeo de Las Delicias, porque decía (y no le faltaba razón) que mareaba. Así que en esta ocasión me planteé que el vídeo tuviera mucho movimiento, pero que a la vez fuera estático. De ahí lo de las 16 ventanitas por las que finalmente se asoma la Z. Lo que se ve en cada ventanita lo saqué todo de YouTube (era una constricción que me autoimpuse), y son imágenes relacionadas con la Zeta, algunas más evidentes que otras.

En un alarde narcisista, no me resistí a incluirme a mí mismo en el vídeo: el tipo que sale en la tercera ventana de la primera fila soy yo, con una careta de cartón de Rodríguez Zapatero que un día apareció por la redacción de El Periódico de Aragón. Me puse a hacer el tonto imitándolo, alguien lo grabó, y luego yo mismo lo subí a YouTube. Como hacía Hitchcock, salgo sólo al principio, y esa imagen se desvanece pronto.

Los textos son algo equivalente a las imágenes: todos describen características de la zeta, ya sea por su forma, su sonido o por lo que significa. Para su recitación, igual que sucedía con los vídeos de Las Delicias, conté con la inestimable colaboración de Jorge Loquendo, otro mito de Internet.

La música la “compuse” yo mismo: en cierta página web (he estado buscando el enlace y lamentablemente no lo he encontrado) encontré un sencillo secuenciador que funcionaba a tiempo real, con el que se podían hacer melodías sin mucha complicación. Me puse a ello, y grabé una piececilla de unos tres minutos y pico, que era lo que calculaba que duraría el vídeo. Así que la música que acompaña mi Zeta es una improvisación, porque la fui elaborando sobre la marcha.

Finalmente, con el mismo programa de edición que ya usé para lo de Las Delicias hice todo el montaje de las imágenes, añadí la música, la voz recitando, y ya está.

Finalmente habrá Liga, y al Zaragoza le toca jugar su primer partido de la temporada contra el Real Madrid, en casa. La gente respira con alivio después de que la huelga les hubiera dejado sin fútbol, y parece que todo vuelve de nuevo a la normalidad, coincidiendo con el fin de agosto.

Las fans enfervorecidas de los jugadores galácticos también han vuelto a su normalidad, y en la página web de Heraldo de Aragón uno de sus aguerridos fotógrafos recogía esta imagen de una de ellas:

Me parece muy bien la profesión de fe que exhibe en el cartelico, pero me pregunto si la chica en cuestión cita conscientemente un fragmento de La Celestina. Concretamente, de un diálogo que mantienen Calisto y Sempronio en el primer acto:

SEMPRONIO.- ¿Tú no eres cristiano?
CALISTO.- ¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro, y en Melibea creo y a Melibea amo.

Y es que donde menos se espera salta la liebre.

A través de una referencia que ha aparecido hace poco en El Periódico de Aragón me he enterado de la publicación de un artículo sobre cómo se ha propagado la información a través de redes sociales en torno a los participantes en el llamado movimiento 15M. El artículo lo han escrito algunos investigadores del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza, que siempre ha sido mi instituto de investigación preferido, por los temas en los que trabajan. El artículo se puede consultar en la red (lo han publicado en Plos One, que es una revista de libre acceso), aunque tal vez sea más accesible las explicaciones que los propios investigadores del BIFI dan sobre su proyecto, que pueden leerse a través de este enlace.

Las conclusiones (provisionales, los mismos investigadores lo dicen) a las que llega este proyecto resultan interesantes para quienes les interesa cómo se propaga la información por la red, pero tampoco sorprenden. Entre ellas, destaca que el 10% de los usuarios ha generado el 52% de los mensajes relacionados con el tema, aplicación en cierto modo del principio de Pareto que toda esa gente embelesada con el poder de la blogosfera y otras chorradas nunca debería olvidar.

Los investigadores del BIFI, que han trabajado en este proyecto junto a la empresa Cierzo Development (un saludo desde aquí a Antonio García Morte) también han hecho un vídeo para mostrar de manera más gráfica los flujos de información generados por el 15M. Lo malo es que les ha quedado una cosa tan vistosa que ha provocado horteradas como este párrafo con el que alguien describía el proyecto:

Me ha parecido el retrato de una gran conversación colectiva, de ese sistema circulatorio de mensajes, de ese latido que retumba de un lado a otro y, al crecer, se va enriqueciendo. El retrato de algo vivo, de ese gran ‘nosotros’ que se expresa. “Chispazos neuronales en la conciencia global…”, ha comentado otro usuario tras ver un vídeo que hay a quien le ha puesto “la carne de gallina” o le ha dado “un chute de energía”.

En todo caso, el vídeo está bien, y por eso lo pongo para cerrar. Aquí está:

Hace unos días recibí un mensaje en el que me informaban de una exposición que van a hacer en el barrio donde vivo. Será una muestra de fotografías que se titula “Imágenes en el recuerdo: Delicias, industrias y comercios” (para quien no lo sepa, “Delicias” es el nombre del barrio).

El correo también me sirvió para enterarme de que existe un periódico digital del barrio, que se llama Entérate Delicias. Allí también anuncian la exposición, y explican un poco de qué va:

Esta muestra fotográfica nos mostrará como fue Delicias a principio del siglo XX. Hechos como la llegada del tranvía (1917) o la construcción de la estación del Ferrocarril Central de Aragón (1933) hicieron posible que un gran tejido industrial y comercial se asentará en esta zona de Zaragoza.

Las fotos nos permitirán recordar los pequeños comercios, panaderías, cines, zapaterías, fábricas, etc. Su visión nos transportará a un pasado en blanco y negro, con sensaciones que creíamos olvidadas.

En realidad esta exposición ya se había montado anteriormente, pero siempre está bien recordar estas imágenes históricas, sobre todo para los que (como yo) siempre hemos vivido en este barrio.

La inauguración de la exposición es el 2 de septiembre, a las 20.00, supongo que como uno de los actos de las fiestas de las Delicias. El lugar será el flamante Centro Cívico Esquinas del Psiquiátrico; a ver si le vamos sacando partido, con el tiempo que ha costado hacerlo.

Esta reseña salió publicada en El Periódico de Aragón a mediados de marzo, en unos días en los que la lluvia azotaba con fuerza Zaragoza. Sin embargo, le pega mucho más el bochornoso calor que en estos momentos asola la ciudad, ya que se trata de una novela ambientada en una de esas tardes veraniegas en las que el tiempo transcurre como si se deslizara derretido por los bordes de la realidad. Pero no hace falta ponerse tan poéticos. Esto fue lo que dije de este libro de Marguerite Duras:

La tensa espera de M. Andesmas en una perezosa tarde de siesta
La editorial Demipage ha incorporado recientemente a su selecto catálogo ‘La siesta de M. Andesmas’, una novela ‘de culto’ escrita por Marguerite Duras, avalada por el aprecio que hacia ella han mostrado autores como Enrique Vila Matas o Antonio Gamoneda. Precisamente la hija del poeta leonés, Amelia Gamoneda, es la responsable de la traducción, así como del prólogo en el que se asoma para dar algunas de las claves de esta novela, peculiar dentro de la obra literaria de Duras.
‘La siesta de M. Andesmas’ recurre a un procedimiento habitual en la literatura moderna, y que ha sido por cierto muy utilizado en la narrativa francesa del siglo pasado: la recreación lenta y morosa de un periodo de tiempo corto en el que además, y aparentemente, apenas pasa nada. La historia puede contarse en pocas palabras: una tarde, M. Andesmas espera a un contratista con el que tiene que apalabrar la construcción de una terraza, que será como un regalo para su hija. Pero la cita se retrasa, y la que acude mientras tanto es la mujer del contratista, con la que entabla conversación. El argumento es anodino, pero Marguerite Duras sabe jugar muy bien sus bazas para crear una tensión que acaba atrapando también al lector. Mientras que el primer capítulo es de una densa lentitud, en el segundo (y último) la autora provoca un cambio de ritmo de manera sutil y casi imperceptible, con el que consigue hacer aflorar el verdadero y dramático trasfondo de la obra: el devastador e imparable avance de la realidad a la que se enfrenta el protagonista.
En su brevedad, y bajo una apariencia en principio ‘inofensiva’, esta novela de Duras logra dejar una huella desasosegante en el sorprendido lector que, lo mismo que M. Andesmas, ve cómo una perezosa tarde de siesta puede terminar siendo un mal sueño.

El jueves 25 de agosto, en el Centro de Historia de Zaragoza (o de Historias, como se llama ahora), se presenta Proyecto Zeta, una exposición colectiva en la que participan 97 artistas, uno de los cuales, mire usté por donde, soy yo.

Tal y como explican los organizadores, la exposición surge “del colectivo cultural y de creación artística La Casa de Zitas: (Esther Andaluz, Montse Grao, Belén López, Sagrario Manrique, Pepe Montero, Flor Moreno, Víctor Recua, Luis Roser y Rosa Ruiz) y Susana Vacas. Consiste en la elaboración y reunión de una serie de letras zeta por variados autores que de alguna manera tengan relación con la ciudad de Zaragoza o no, si bien el tema se deja abierto a los propios artistas.  El resultado es amplísimo además de en su temática en sus técnicas, soportes y tamaños”. La inauguración será a las 19.00 horas, y la exposición permanecerá abierta hasta el 6 de noviembre.

Efectivamente, al ser tanta la gente que ha participado, la variedad de formatos y propuestas es muy grande. Hay desde pinturas más o menos de las de siempre hasta instalaciones, pasando por fotografía, escultura y técnicas mixtas varias. Mi aporte fue un vídeo que hice expresamente para la exposición hace ya algún tiempo (la gestación del proyecto ha sido larga, y se ha prolongado bastante). Confieso que tras haberlo visto, pasado el tiempo, me parece que es un tanto primitivo; aunque bien es verdad que no sé si ahora podría y/0 querría hacerlo más fino. Como con el proyecto que presenté en el pabellón de Zaragoza durante la Expo, se trata de hacer algo con pocos medios, o más bien con los medios que puede emplear alguien como yo, que no es nada especialista. Seguramente se podría teorizar bastante más, pero creo que este no es el momento.

Aunque hay gente que ya ha dado a conocer sus Zetas, yo esperaré a que se inaugure la exposición para ponerla por aquí (o en mi Facebook, ahora que me he metido en esto de las redes sociales). Por ahora, dejo simplemente una imagen del vídeo:

(las otras Zetas que he puesto para ilustrar esto son las que han hecho, respectivamente, Antonio Vázquez y Nuria Vela).

Hace unos días, tal vez por los vientos revolucionarios que parece que soplan últimamente, me dio por volver a escuchar el Sandinista!, de los Clash. Siempre he tenido sentimientos contrapuestos con este disco: creo –y no soy el único– que peca de autocomplacencia, y que tiene unas cuantas canciones que son de relleno; estoy convencido de que los Clash quisieron sacar un triple elepé (luego reconvertido a doble CD) porque sí, por hacerse los chulos, y eso les obligó a meter más temas de los recomendables.

Con un poco más de autoexigencia, y podando algunas canciones, Sandinista! podría haber sido un doble elepé formidable; quizá un peldaño más abajo que London Calling, pero es que superar (o igualar) a este último es francamente difícil. Aun así, tiene canciones muy buenas y, como mucha gente se ha encargado ya de señalar, recorriendo un montón de estilos.

Una de las canciones de ese disco que a mí más me gustan, curiosamente ni está compuesta por los Clash, ni son ellos los principales intérpretes. Se trata de Lose this skin, escrita e interpretada por alguien con el curioso nombre de Tymon Dogg. Aquí pongo un vídeo con la canción, que además está muy bien porque saca imágenes de los Clash, con lo que se convierte en un bonito homenaje:

En algún otro momento me había preguntado quién interpretaba esta canción, pero solamente esta vez decidí recurrir a Google y otras herramientas para informarme. Mi sorpresa fue mayúscula: resulta que Tymon Dogg ¡¡es un tío!! Cualquiera que haya oído la canción sin saber quién la canta se habrá sorprendido tanto como yo. Pero así es. En YouTube encontré prueba audiovisual de ello, en una versión en directo del mismo tema:

He aquí una incursión que hice en la poesía aragonesa contemporánea para mis reseñas en El Periódico de Aragón. El autor en este caso fue Adolfo Burriel, que a pesar de ser político se dedica a menesteres poéticos desde, por lo menos, aquella famosa por lo ignota antología de la Generación del 65, donde ya salía. Aquí va lo que dije de su libro Colores desunidos:

El sombrío camino del abatimiento iluminado por los versos de Adolfo Burriel
Adolfo Burriel es un poeta aragonés –aunque nacido en Soria– con una trayectoria discreta pero constante, y ya larga. Aunque tal vez “discreta” no sea la palabra más adecuada, ya que con sus poemas ha cosechado varios premios. Con ‘Colores desunidos’ obtuvo el año pasado el premio Flor de Jara que convoca la Institución Cultural El Brocense de Cáceres.
Los poemas de ‘Colores desunidos’ van desarrollando una serie de temas a través de unos versos templados con una espléndida capacidad evocadora. El uso que Burriel hace de las imágenes irracionales, evocadoras pero nunca inconexas, contribuye a que los poemas vayan creando una atmósfera de colores más atenuados que desunidos. Pese a este tono de voz, tensa pero no exasperada, los versos de Burriel están llenos de hallazgos brillantes: “Circunvalar la lluvia / fugaz, / la tenue luz”, comienza uno de los poemas, en donde además se dan cita otros de los elementos constantes del libro: los espejos, los cuchillos, o el deseo que despierta la contemplación de un cuerpo desnudo.
El poeta, además, entra en conversación con otras voces literarias, a veces referenciadas directamente, otras solamente sugeridas: desde el surrealismo de Larrea –de quien procede el título del libro– o de Aleixandre, con ese erotismo en el filo de la navaja, hasta cierto tono bíblico reminiscente de la caída original, pasando por Rimbaud o Kavafis, de cuyo ‘Esperando a los bárbaros’ hace Burriel su propia y personal versión.
Aunque los versos de ‘Colores desunidos’ parecen un camino bajo la sombra del abatimiento, sus últimos versos abocan a un “Mundo nuestro creado / alrededor del hielo y la esperanza” que dejan un atisbo de luz como conclusión. Eso es lo bueno que tienen los libros de poesía: que aunque cuentes su final, mantienen el interés.

Como otras veces, aprovecho el mayor espacio que tengo aquí para poner alguno de los poemas del libro. Este es de la primera parte:

Apagas el fuego y me llevas
de la mano. Escondes la luna
con tu aliento. Está inerme
la luz igual que tu desnudo,
persevera la selva en tu cabello.

La sed es un enjambre
de avispas.
La espera, una granada desangrándose.

Cada palabra
lleva un silencio que la envuelve,
cada silencio, un jardín
donde alguien rememora los infiernos.

Y el triste mundo es quien deshace
la suavidad de los vacíos.

Y esta es su reescritura de “Esperando a los bárbaros” de Kavafis:

¿Qué será de nosotros?
¡Hoy llegan los bárbaros!

Los tiranos, al alba,
han saltado del lecho temerosos,
los pretores y cónsules esconden
sus ricos brazaletes de amatista,
y el Senado ha dictado
una noble proclama de infortunio.

Seguramente,
saldrán a recibirlos
las torvas muchedumbres.
Lumbre en el patio,
rojas banderas
en el pretil de los balcones.

Pero los bárbaros han hecho
un largo recorrido,
las estepas del Cáucaso,
las cumbres de Babel.

Y ahora,
pasados veinte lustros,
los bárbaros son bellos,
y flores blancas se enternecen,
oh maravilla, en el arzón
de sus caballos.

Sus nuevos triunfos y laureles
los pregonan solventes mercaderes
que vieron a los bárbaros
cruzando la frontera.

Ya no será oportuno
que torvas muchedumbres
manchen con sus pecados
las calles y azoteas.

Espléndidos adornos
y ricas colgaduras
penden de los palacios,
los senadores dictan
una hermosa oración de bienvenida,
danzan –los pies desnudos– las doncellas,
insignes oradores
brindan radiantes su elocuencia…

Leído hoy en la página web de  El Periódico de Aragón:

Mi asociación mental inmediata:

Coincidiendo más o menos con la semana en que se concedieron los Oscar, yo saqué en El Periódico de Aragón el comentario de un libro sobre Orson Welles de la editorial Cátedra. Aquí está lo que de él dije:

La desafiante figura de Orson Welles y su continua tensión creativa
Uno de los temas que siempre salen a relucir cuando se conceden los Oscar es la cantidad de ilustres del cine que se quedaron sin él. Entre los citados nunca falta Orson Welles, que nunca ganó un premio de la Academia por sus películas.
Recientemente, Cátedra ha editado la versión actualizada del volumen que, dentro de su colección Signo e imagen, publicó Santos Zunzunegui sobre el autor de ‘Ciudadano Kane’ en 1994. En él se hace un repaso a la trayectoria creativa de Welles, agrupando sus obras por bloques temáticos; significativamente, uno de los capítulos, y no precisamente el más breve, está dedicado a los proyectos inacabados de Welles. Esto arroja luz sobre una de las características del cineasta, cuya carrera estuvo marcada por la tensión entre su potencial creativo y la plasmación concreta de esa creatividad, enfrentándose tanto a la industria cinematográfica como a su propia inconstancia. A pesar de ese continuo conflicto, en su filmografía se encuentran algunas maravillas de la historia del cine: ‘Ciudadano Kane’, por supuesto, pero también ‘Sed de mal’, ‘El cuarto mandamiento’, ‘La dama de Shangai’ o ‘El proceso’, sin olvidar las películas de su ciclo shakesperiano.
Exhibicionista y conocedor de su propio talento, Welles fue, como él mismo admitía, un creador dotado de un fuerte estilo, siempre dispuesto a explorar las posibilidades del lenguaje cinematográfico –y narrativo en general, ya que no hay que olvidar que prácticamente todas sus películas son adaptaciones de obras literarias–. Su desafiante figura como cineasta evoca también otra pregunta recurrente cuando se habla de él: ¿hubiera podido hacer siquiera una de sus películas en las condiciones en que se produce actualmente el cine? Los que para responder necesiten más tiempo ya han contestado.

Las películas de Orson Welles siempre me han gustado, aunque uno de sus rasgos fundamentales es también lo que menos me gusta de él como personaje: su autocomplacencia. Welles era un tío encantado de conocerse a sí mismo, seguramente porque sabía que tenía talento, pero era el primero en ponerse en lo alto del pedestal. Esto no pasó desapercibido para nadie que tuviera dos dedos de frente. He aquí un curioso ejemplo:

En septiembre de 1947, Will Eisner publicó una historieta titulada “U.F.O.”, dentro de su magistral, memorable y extraordinaria serie The Spirit. Dicen que es una de las primeras veces documentadas del uso del acrónimo inglés UFO para designar a un objeto volador no identificado, pero la historia tiene también otras virtudes, como la de hacer una sátira bastante mordaz de Orson Wells, llamado aquí Awsome Bells (algo así como “Campanas Impresionantes”). Cuando se publicó la historieta, Welles ya había dirigido Ciudadano Kane, El cuarto mandamiento o El extraño. Sin embargo, en la caricatura de Eisner se le recuerda básicamente por su emisión radiofónica de La guerra de los mundos, así como por su carácter ególatra. Pongo aquí las siete páginas de la historia según la edición de The Spirit de Norma en blanco y negro. No es la mejor, pero es la que hay. Por cierto, en la traducción se pierde el juego de palabras con el nombre del director caricaturizado. Si se pincha en las imágenes se podrán ver algo más grandes:

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